Si mi madre estuviera aquí y se asomara a la ventana, sin dudarlo diría: “No hay ni un alma por la calle, parece que anda perro malo…”

Y efectivamente, anda perro malo.

Hoy, ha amanecido nublado, ha bajado la temperatura impropiamente, el invierno ha vuelto. Los empleados municipales han desinfectado los contenedores de la basura. Los brotes de los árboles del parque de enfrente, que no saben de virus, estallan con plenitud y provocan la envidia. Pasa un coche despacito, como pidiendo perdón…, una ambulancia con no se sabe que carga vírica, un coche de policía municipal que tranquiliza…

Me tranquiliza también que mi madre no haya vivido esto. Por sus miedos, por su asma, por sus recuerdos de la guerra, por sus angustias infinitas. Y porque, es verdad, y en la calle en estos momentos, ella lo hubiera dicho: “Anda perro malo…”

Desalentador. El paisaje desde mi ventana es desalentador. Sencillamente no hay nadie. Y las personas somos la vida en su mejor expresión.

Yo tengo la suerte de tener muchas ventanas, un parque enfrente, un espacio delante sin nada que me estorbe la vista. Por ver, veo el campo, un convento de monjas donde, me tranquiliza saber que se está rezando a destajo para que esto se pase pronto, y hasta un castillo medieval en el que los muchos fantasmas que se sientan recostados en sus piedras se están preguntando por qué tanto miedo. Ellos vivieron pestes exterminadoras que no dejaron alma en sus contornos…

Pero hasta los fantasmas andan un poco remisos a cruzarse entre ellos, y se arriman a los muros centenarios para evitar el peligro…

Primera salida Martes 17 de marzo de 2020

Qué emoción. Me latía el corazón. Me he puesto unos guantes de látex. He bajado a por el pan y el pescado. La UME en la puerta. Sola en la pescadería y, cuando ha intentado entrar una insensata, yo le digo: “alto ahí, espera en la calle a que yo salga”

El pescadero totalmente de mi lado…

A pescadero y panadera les he hecho que me echen las vueltas en una carterita grande, y cuando he llegado a casa, después de lavarme las manos como si no hubiera un mañana, he puesto el dinero de las vueltas en una bandeja, en la terraza. Ahí va a dormir…

He vuelto a mi casa, doscientos metros, interminables. No veía el final. Ahora comprendía las fatigas de Indiana Jones cuando iba en busca del arca perdida.

¡Qué aventura!

Feb

29

Ventanas

Ojos. Son ojos que se cierran y se abren. Pero cuando, cada mañana, te levantas ansiosa para mirar si ese ojo de enfrente se ha abierto al amanecer y ves que un día más, la persiana, hasta abajo, ciega, no se levanta, sabes que ahí ha terminado la vida, y hay oscuridad dentro, y la humedad lagrimea por las paredes…


Ya son tres. Tres que nadie abre para que se instale la vida de nuevo. Y, con ellas, presientes que las tuyas, quizás a no tanto tardar caerán y sólo se alzarán un rato cuando lo haga la mano indiferente y cansada del empleado de una inmobiliaria rancia…

Manual de la buena taquígrafa

Siempre me han fascinado las esdrújulas: su música, el ritmo, la largura, su magia…

 

Tanto que, siendo pequeña, tan pequeña que mi edad se mostraba sólo con un número, yo y mi amiga, en ese orden, porque en lo tocante a las palabras siempre mandaba yo, pues especulábamos imaginando qué seríamos cuando creciéramos y pudiéramos tomar las riendas de nuestras vidas. Yo elegía, para las dos, daba igual, solo necesitaba dos palabras sonoras, de colores, mágicas… Y busqué en mi cabeza algo oído o visto no se sabe dónde. Ya estaba: tú serás catedrática y yo taquígrafa. O al revés, qué más daba.

 

Nunca nos preguntamos qué significaba aquello, pero nos quedamos muy satisfechas de tener claro que seríamos eso justamente y no otra cosa que estuviera escasa de sílabas y falta de música…

 

 

…en el que nos cubrimos de piojos…

 

Elena los transportó en la Brussel desde la ciudad fría y lejana en donde doña Juana se volvió loca…

 

Eran piojos muy belgas, llevaban su bandera impresa en el culo…

 

Ella, Elena, nos los fue repartiendo con mucho amor, porque cuanto más besos y más cercanía, más piojos patinando sobre nuestras cabezas. La mía necesitó de cinco tratamientos para recuperar su tranquilidad.

 

Pasamos un mes de julio muy feliz. Vosotros tranquilos, protegidos, mimados, consentidos…, aferrados a vuestra Play y vuestro iPad, engullendo chuletitas y croquetas y, de vez en cuando, un contundente cocido. Contando cosas, buscando tesoros y sonriendo cada mañana. Cuántas pelis nos vimos, cuántos  “juegos de niños…”

 

Verano en el que, como en otros, buscábamos raíces juntos, recordando el pasado y transmitiendo vivencias, buscando aquellas raíces que os fijaran a esta tierra y os sostuvieran firmes.

 

Un verano más, feliz, divertido, calentito, al que, también, recordaremos por aquellos malditos piojos belgas…

 

Jun

8

Elena nueve

Elena y Ginebra al fondo…

Irradias energía con tus nueve años resplandecientes. Mi familia es de mujeres poderosas, libres, adelantadas a su tiempo. Yo, a ti, te veo así, Elena. Capaz de manejar el timón de tu vida dirigiéndolo siempre hacia buen puerto.

 

Siempre tu mirada está puesta en tu hermano, observando, juzgando, pero sobre todo admirando. Esa admiración te ha llevado a querer ser como él, buena jugadora de fútbol. Yo ahí no te veo. Será consecuencia de los roles aprendidos en mi infancia. A ver si, poquito a poco, te vas dando cuenta de que tú tienes unas capacidades artísticas mucho más relevantes…

 

Todavía los nueve te mantienen atada a la casa. Adoras la familia. La familia, nosotros, te queremos sin límite. Eres nuestra súper Elena y yo, como tú me has bautizado esta temporada, soy tu súper abuela milenaria.

 

¡Felices nueve! En una Bruselas en la que hoy llueve y hay tormentas…

Periodo de cambio ya casi encima. Hasta ahora tu familia era lo importante. A ellos, a nosotros, siempre dices sí. Giro. El no, será ahora para tus padres y el sí incondicional para el grupo. Importante que te acepte el grupo, pero nunca digas sí al grupo si valorar antes la invitación.

 

Qué grande te veo, Álvaro, ya no puedo levantarte cuando vienes corriendo a abrazarme, si no que tengo que anclarme al suelo porque temo que me arrolles con tu ímpetu, con tu fuerza, con tu vitalidad, con tu cariño.

 

Esta primavera te has ido a la nieve con tu colegio, con tus amigos, con tu incertidumbre. Quince días son muchos días. Y ahí te hemos visto, deslizándote con facilidad por las pistas, observando, aprendiendo, sin perder detalle, metáfora de tu deslizarte por la vida.

 

Álvaro, qué lástima llevar en tu nombre una esdrújula con toda su elegancia y sonoridad, para terminar siendo una aguda y gutural, francamente fea…, eso son secuelas de perder, poco a poco, tus raíces.

 

Felices once.

 

Dos días antes de este cumpleaños tuyo, Álvaro, ardió Notre Dame…

 

Jun

8

Elena ocho

Corres que vuelas en el tiempo Elena.

 

Tienes todas las características de las mujeres de mi familia: fortaleza, inteligencia, sensibilidad, ingenio, sensatez, orden mental, habilidad manual. Yo así te veo, aunque sea tu abuela…

 

Te asomas a la vida con decisión y eres valiente ante los retos. Obstinada para conseguirlos. Observadora.

 

Cumplo como abuela. Te veo PERFECTA.

 

 

 

Tú y yo, en Tongres, invierno de 2018, visitando su iglesia. Yo firmando en el libro de visitas y tú, resuelta, preguntando y decidiendo: yo también quiero firmar.

 

Y ahí lo dejaste, sin consultar, sin buscar miradas de aprobación, tu pensamiento, tu decisión: “Soy Elena, yo creo en dios, adiós”

 

Da igual que creas o no creas, Elena, pero siempre, defiende tu idea y plásmala con decisión, como en Tongres, sin dejarte coaccionar por presiones interesadas, o chantajes emocionales…

 

Tendrás tu juego de magia para que puedas cambiar lo que no te guste con un toque de varita.

¡Felices ocho!

Grudos: evidentemente es grumo, pero para nosotros, aquel redondito de harina que no se deshacía en el chocolate era un grudo.

 

Gua: juego de bolas que consistía en introducirlas en un agujero hecho en la tierra. Existía la expresión: “ser más bajito que la sombra un gua”

 

Guachará: caída de una persona al suelo de forma inesperada, espectacular y casi cómica.

 

Gualdrapeao: coser varias telas de forma chapucera para hacer un “apaño” de urgencia.

 

Guarduña: persona tacaña, mezquina, miserable, que nada da y todo lo guarda.

 

Guarrantón: se dice de aquellos que están todo el día en la calle sin tarea útil, holgazaneando.http://garipotaina.com/2016/02/04/general/el-guarranton/

 

Guasona: mujer con mucha guasa, con gracia y desparpajo, que de todo se ríe.

 

Güebra: trabajo en el campo, normalmente ararlo, que te hacía una persona ajena a ti, trabajando tu tierra con sus propias herramientas y que tenía la duración de un día.

 

Guipar: ver a alguien o algo de forma rápida.

 

Güito: sombrero que quiere ser elegante, pero que no llega.

 

Gurrapato: garabato en un cuaderno.

 

Gurruño: revoltijo, revoltero de algún trapo o tela arrugada.