Un tonto a las tres

Al final he comprendido de donde viene la frase. En mi pueblo para referirse a alguien que es, eso, un poco tonto, se dice: es un tonto a las tres. Supongo que en mi pueblo y en más pueblos. Pues bien, a base de estar sentada muchos días, cómodamente, delante de la tele, esperando los informativos que nos ponen al tanto, hoy me ha venido la luz. Justo a las tres aparece el tonto. Hoy tocaba éste, hay que decirlo, uno de los más tontos, pero los hay de todos los calibres: tontos nacionalistas, tontos de la economía, tontos de los deportes, tontos del espectáculo, tontos de las finanzas, estos son los menos tontos,  y, por qué no decirlo, tontos de los cojones. Y curiosamente todos estamos ahí, mirándolos, porque ellos manejan lo importante, lo que nos afecta, lo que nos puede cambiar el rumbo. Este es otro de los grandes misterios de la vida. Son nuestros tontos, nuestros importantes tontos y, eso sí, son muy diversos, pero todos tienen en común que son tontos a las tres.

Clarividentes

Cada vez lo oigo más a menudo y cada vez que lo oigo me asusta un poco: que todos los políticos son iguales, que todos los políticos son corruptos, que todos los políticos son inútiles. Ciertamente, ahora mismo, lo que puedes ver y escuchar, que viene de los más altos ,roza la mediocridad, no se puede discutir, pero, realmente, la gente que desprecia y habla mal de la clase política en general, que quiere mantener una distancia con ella, no es la mejor, no se ven a si mismos. La condición humana de los políticos es la misma que la del  que trabaja en un hospital y se lleva lo que puede, que la del que defrauda a hacienda, que la del funcionario que trabaja cien días al año, que la que del que resuelve sus problemas en los teléfonos de su empresa, se podrían decir miles de ejemplos poco ejemplares de cómo todos llevamos dentro un pequeño ladroncillo y, por otra parte, ¿qué propugnan estos tan disconformes y vociferantes? ¿una dictadura? No veo otra alternativa y eso es lo que me preocupa, que todos los “clarividentes” no son demócratas y cada vez hay más que, lo que yo creo, es que esperan un mesías y los que hemos vivido con un mesías cuarenta años no queremos ni acordarnos.

El abuelo viejo

Era una distinción que yo hacía cuando era pequeña. Yo tenía mis dos abuelos, mis dos abuelas y mi abuelo viejo, o sea mi bisabuelo. Y, curiosamente, el más viejo era el más importante. Inútil la comparación con la realidad actual. No se comprendería. Y yo, vive dios, no soy centenaria. La familia reverenciaba al abuelo viejo. Él se sentaba al lado del fuego y una corte de mujeres, esposa, hijas, nietas, pululaban alrededor tratando de adivinar sus más íntimos deseos para hacerlos realidad y solamente movidas por el cariño. Los hijos, apenas osaban mirarle de frente, no por el temor sino por el respeto,  y esperaban siempre sus consejos y recomendaciones para decir: lo que usted diga padre. En la casa había que caer en el silencio y suspender los juegos cuando él dormía. Repartía el pan y el vino en la mesa como un oficiante cariñoso. Cuando mi abuelo viejo se fue yo lleve un tiempo un vestidillo de medio luto. Estaba orgullosa de hacerlo, porque yo tuve la suerte de tener un abuelo viejo y disfrutarlo.

Álvaro Dos

img_2851Sin darte cuenta, así se pasa un año, sin darte cuenta de nada salvo de que tú crecías, Álvaro. Se ve cada día, ya llegas a los interruptores de la luz, ya subes escalones sin arrastrarte, ya haces frases graciosas, ya sabes muy bien que tú eres el centro de todo y coqueteas con nosotros, haces valer tus poderes. Tienes la mirada limpia, los ojos escrutadores, dispuestos a aprender cada cosa que se te cruza, pero si hay algo que irradias es felicidad y cariño. Eres un niño feliz, dispuesto siempre a dar porque, desde luego te sobra de todo. Ya empiezas a ir deprisa. Ya das pedales. Tu vida se va complicando, te pedimos mucho: que nos cantes, que nos cuentes, que aprendas, que nos quieras, que nos sonrías. Puedes con todo. Felicidades, Álvaro, por tus dos años de reinado.

Trazos

Hay muchas formas, muchos puntos de vista, muchos criterios desde los que clasificar a las personas, pero seguro que desde este sólo lo he oído una vez:

Personas de lápiz apretao y personas de lápiz poco apretao.

Como esta clasificación la hacía alguien de siete u ocho años tuve que ir haciendo una investigación y a base de preguntar quienes eran unos y otros, sacar mis conclusiones.

Me sirvió de mucho porque ahora yo tengo una visión mucho más amplia de cómo son algunos, por ejemplo: Zapatero y Rajoy de lápiz poco apretao, Obama y Fidel de lápiz apretao, Jorge Javier Vázquez de lápiz poco apretao, José Tomás apretao, Messi poco apretao. Esos, por citar algunos. En el lápiz está el secreto, pero más en la mano que lo blande.

Isleros

Ser de una isla confiere carácter especial. Ellos deben pensar que su isla es el mundo y por consiguiente ellos hacen y deshacen sin contar con nadie. El mar que les rodea les da esa libertad de acción. Es el mismo mar que les cierra todos los caminos. Ahí están los ingleses mirando apenados lo sola y aislada que se siente Europa. Ellos se ven únicos y solos. Mantienen sus propias normas de conducir, su apolillado sistema de medida, eso sin profundizar mucho. Otros, los sicilianos, crean y mantienen la Mafia como un gobierno que mueve gobiernos y mantiene imperios. Por mirar más reciente ahí está Jaume Matas haciendo de su isla su chiringuito. Sin palabras sobre Cuba. Dios nos libre, la próxima vez,  de nacer en una isla porque hasta el toro de Miura que mató a Manolete Islero era.

Palabritas con la CHE

Pronunciar las palatales da mucho gusto porque siempre parece que se saborean, que se degustan las palabras, implica cierto juego y divertimento. El mejor ejemplo chupa-chup.

 Chambergo: prenda de abrigo indefinible, quizás vieja y poco adaptada al cuerpo.

 Chambra: blusilla muy ligera que se usaba para dormir.

 Chapatal: charco con barrillo un poco sucio.

 Charrabís: con chis, y se cierra algo simbólicamente a cal y canto.

 Charro: se refiere a algo, normalmente prenda de vestir, que ostenta muchos colores y muy vivos.

 Chaveta: uno de los innumerables nombres que se dan a cabeza.

 Chicharrazo: golpe muy fuerte que te propina otro en la cabeza.

 Chichiribaile: persona de poca enjundia, de poca apariencia física.

 Chichirigaña: herida que te haces en la cabeza o la cara.

Manipuladores

No sé si son peores o mejores que los incendiarios. Da igual, ninguno me gusta cerca. De manipuladoras, la fama la tienen las mujeres. Puede que incluso tenga su explicación, a las mujeres les han enseñando a ir bordeando los caminos, nunca de frente con sus deseos, siempre con disimulos porque ciertas cosas no estaban bien vistas y así han aprendido a, para conseguir sus metas, mover hilos y voluntades usando trochas y senderos, nunca caminos despejados. Quizás por eso, también, las perdonamos más, total, pensamos, lo llevan en los genes, pero cuando topamos con un hombre manipulador, que en honor a la verdad hay que decir que no son muchos, y que la mayoría derivan hacia la política,  es cuando realmente se sabe lo remalas que son esas artimañas que ellos utilizan para desunir, para desacreditar, para minar relaciones, para deteriorar amistades y, curiosamente, no con el fin de lucrarse, sino para brillar más, para mantener sus cortes de vasallos, para inflar su ego, y es que la soberbia masculina no tiene fin…

Incendiari@s

Hay gente que nace con una carga genética considerable de pirómano. La ciencia debería dedicar más tiempo y presupuesto a descubrir, aislar  y destruir el gen este que es el culpable de males sin cuento. Estos que digo, llegan a cualquier lugar, de trabajo, de ocio, de familia, de amistad y se dedican a ir prendiendo pequeños fuegos entre los que componen estos grupos. Empiezan poquito a poco, señalan cosas que no funcionan, según ellos, claro, después señalan culpables, después piden guillotinas para ellos, van sembrando una cizaña sobre la que se supone que ellos van a crecer, y hasta incluso a veces lo hacen, medran entre sus malas babas, pero, es cierto, que también he visto, casi siempre, que el crecimiento ha sido efímero, estos elementos suelen diluirse entre las mismas miserias de las que emergieron.

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Madrastra

Si existe algún valor seguro en tu vida, ese es tu madre. Nunca te va a fallar, nunca te va a pedir cuentas, siempre te perdona y te ofrece una nueva oportunidad. Siempre da, nunca pide. Todo está escrito sobre ella. Pero tenemos otra madre, eso dicen, que es la madre Naturaleza y ésta, por lo que sea, de vez en cuando monta en cólera y destruye a sus hijos, arrasa, es implacable, no se le pueden pedir cuentas, no se le pueden hacer chantajes emocionales, se convierte en madrastra por alguna extraña razón y nos arrasa, nos aniquila con saña y nos hace ver su poder y nuestra miseria. Trazamos caminos, levantamos torres, nos sentimos importantes construyendo y maquinando grandezas, y en sesenta segundos nos ponen en nuestro sitio, en el sitio que corresponde a los usurpadores, y eso sólo lo puede hacer nuestra madre, eso sí, convertida en madrastra.

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