Siempre he desconfiado del que no sabe estar solo. De ese que dice que él es super sociable y tiene que estar constantemente rodeado de gente. De esas personas que, como decía mi madre, el techo de su casa no les cogía debajo, si hubiera un derrumbe, claro. Tienen estos sujet@s, pelín de falsedad, pelín, largo, de vanidad, cierta prepotencia, ideas confusas, vientos variables, inconsistencia, tendencia al cotilleo. Lo digo porque, realmente, conozco vari@s así, porque los sufro, porque cada vez hay más y porque como no puedo, bajo ningún concepto, decírselo a ell@s, pues lo escribo aquí y me quedo tan ancha. Ganarían tanto si conversaran un rato con el hombre que siempre va con ellos…
”Converso con el hombre que siempre va conmigo,
quien habla solo espera hablar a Dios un día;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía”
Ahora es el momento de hacer migas. Hace frío y hay que comer platos contundentes que nos den calorías para soportar los hielos.
Te lo cuentan apenas entiendes, vas creciendo con él y cuando te das cuenta, y reflexionas someramente, comprendes que en tu vida siempre estás rodeado de los siete enanitos, pero es en un viaje organizado donde te acabas de dar cuenta total de eso, porque la convivencia es mucho más intensa, más cercana. En tu grupo organizado están los siete: El Sabio. Siempre pregunta al guía o mejor dicho da datos en forma de pregunta para que todo el mundo sepa lo que sabe y lo viajado que está. El Bonachón, es alegre, todo el tiempo ríe y no ve problemas alrededor. Nuestro Dormilón siempre hace esperar al grupo y se pasa el día somnoliento deseando volver al hotel. Mocoso, todos los virus del país los coge, los demás le cuidan y le escuchan resignadamente, incluso le damos nuestras aspirinas. Al Tímido todos le queremos porque apenas habla y no da el coñazo a diferencia de Sabio. Ahí tenemos a Gruñón, por todo protesta, la comida, el tiempo, el hotel… Podríamos decir que es el malo, pero no, que va, a la menor ocasión surge su corazón de oro y brilla ante el grupo. Y Tontín, mezcla de Tímido y Bonachón, es el más joven y tampoco nos falta nunca. Adorna el grupo.
Ingredientes:
Hay que decir ya como se hace la liebre estofada porque ahora es el momento de tener buenas liebres.