Jul

22

Enfrente

El ejercicio más difícil que tengo que hacer en mi vida es salir de mí y ponerme enfrente y mirarme y verme. Para eso necesito datos. Tú tienes que ir recopilando esos datos, recogiendo mensajes de los que te rodean, tanto lo que te dicen los que te quieren como lo que te dicen los que te detestan. Vas haciendo, lentamente, y lo más objetivamente posible tu retrato; después, sales de tu ego y te sientas a mirarte, tranquilamente, sin prisas. Te puedes quedar tan asombrado como con una foto ¿ese soy yo? Estoy más gordo, más viejo, más…

Naturalmente, si después de hacer esto no te aplicas el necesario photoshop, para pulir los defectos no te ha servido de nada.

Algunos nunca lo hacen, pero debería hacerse como los análisis del colesterol, una vez al año.

Jul

12

Mis abuelas

Yo tenía dos abuelas: una Urbana, se llamaba así, y otra Rural, se llamaba María.

Mi abuela Urbana, realmente, era urbana, aunque nació, vivió y murió en un pueblo. Ella hubiera sido una gran urbanita: moderna, fina, entendida, viajera, nunca realizó labores en el campo ¡lástima que no pudo proyectar todo esto por los tiempos en los que le tocó vivir…!

Ella se ocupaba de la parte de la fantasía de mi infancia. Me compraba cuentos, me los contaba, me leía las cartas que los Reyes Magos me dejaban en su casa, me hablaba del Niño Jesús, de los cuatro angelitos que guardaban mi cama, del cielo, incluso.

Mi abuela María era realmente como un árbol nacido de la tierra, con las raíces bien enterradas y firmes. Ella se afanaba sobre las viñas, sobre los trigos, calculaba cosechas y proyectaba sementeras.

Ella desarrolló mi parte realista y práctica. Me llevaba a lavar al arroyo, me acompañaba a sacar los huevos de las gallinas, a contarlos, a valorarlos. Puso gran empeño en que yo entendiera que lo más importante en mi vida debía ser aprender, crecer, ser.

Mis dos abuelas fueron fundamentales en mi vida, complementarias. No hubiera sido igual si me hubiera faltado alguna de ellas. Habría sido una persona incompleta, estoy segura.

Jul

7

El circo

He visto pasar delante de mi casa un coche anunciando un circo y, después de mucho tiempo sintiendo un rechazo inexplicable,  me he parado a pensar el porqué y creo que un circo es el mayor peor espectáculo del mundo. Allí recogen a todos aquellos que tienen un defecto para exhibirlo: enanos, barbudas, forzudas…, allí encarcelan a unos animales que tienen en la libertad la esencia de su vida, para que, con un látigo, bailen al son de cualquier oportunista, allí reímos las gracias de unos payasos que intentan ser más payasos, allí unas acrobacias sin sentido nos ponen los pelos de punta. Todo debajo de la lona me parece sórdido, carcelario,  sucio, y, por supuesto, poco recomendable para mostrar a un niño.

Se les ve enseguida, entre otras cosas por lo que brillan, o por lo que  quieren brillar. Son duros, para eso son de acero, no les afectan mucho las penas de los demás, entre otras cosas, porque, aunque preguntan por ellas, nunca oyen la respuesta, están pendientes de ellos mismos, de su brillo de acero, de su ubicación, de sus miserias. Están hablando contigo y ya están preparando la frase para el que viene caminando. Son prepotentes, todo gira alrededor de sus destellos. Olvidan fácilmente las pequeñeces de los demás: sus nombres, sus detalles vitales, ¿para qué un esfuerzo por otro existiendo él? Compran para ellos, viven para ellos, engañan al que se deja con el parloteo de acero inoxidable. Nunca serán de oro, pero ¡anda qué no hay!

Jun

9

Ewy

img_02121Un año que naciste, Ewy. Así eras. Ser la segunda te mantiene en la sombra un tiempo, pero ahí estás tú buscando tu sitio con tesón, con paciencia, vas a ser segura y minuciosa. Te lo has tenido que pelear. Tienes cierta ironía en la mirada, parece que te ríes un poco de nosotros, que estás ahí, planificando lo tuyo concienzudamente. Tus pasitos son seguros y tus manos hábiles para poner cada cosa en su sitio. Ya nos has ganado Ewy, con tranquilidad, con sonrisas, ahí estamos, empujando para que tu camino sea perfecto.

img_43542Así eres ya.

img_38722Por si no me preguntan lo quiero dejar dicho:

Este es el tramo de mi vida en el que no quiero amarguras buscadas, ya vendrán solas. No me afectan las ideologías, como cuando joven, ni sus triunfos ni fracasos. No necesito el tormento de las religiones, y sus dioses, como cuando niña. Lejos de mí las intrigas amistosas. Nada de dar vueltas a la cabeza a dilemas irresolubles. Quiero que me quieran, que me lo demuestren y que me agradezcan lo bien hecho. Quiero sacar a flote los buenos recuerdos y enterrar definitivamente lo que me atormente. Quiero tranquilidad, cuando la busque,  y buenos alimentos, si es posible, de gourmet. Quiero, por supuesto, tardes de toros, viajes apacibles y a mis niños cerquita para que me miren como sólo ellos saben hacerlo. ¿Es mucho querer?

Hay personas, muchas personas, que se pasan la vida en una maceta. Cada día veo más a mi alrededor. Las plantaron al nacer y todo lo hacen desde allí, todo, que es básicamente mirar sin ver, oír sin escuchar, decir simplezas, mirar la tele. Tienen dos opciones: vivir al lado de alguien que riega y abona la maceta, con lo cual, de vez en cuando, echan una flor, o por el contrario acaece que discurren con alguien que ni tiene agua ni abono para la maceta o que también está metida en otra, entonces se mustian y se van al carajo.

Hay otras personas, sin embargo, que se meten en la maceta en el transcurso de su vida porque se van autolimitando o porque se dan cuenta de que la maceta es cómoda. Ven pasar la vida alrededor con placer, girando al compás del sol, respirando con la lluvia y no añoran sus antiguos paseos. Para qué salir de la maceta si, al fin y al cabo, a la larga, terminarás en la caja, pues ya vas entrenaíto.

img_21651El avance en un año ha sido asombroso. ¡Ya dominas los diptongos! Antes era tu abela y he pasado a ser tu abuela. Paso de gigante. No sólo te has hecho con los diptongos, te has hecho definitivamente con todos los que te rodeamos, nos manejas, nos diriges, nos conquistas…

Has entrado en la etapa de los porqués. Mal asunto. Ahora te vamos respondiendo como podemos, pero llegará el momento en el que ni tú mismo sabrás contestarte y hay tantas preguntas detrás de tu mirada…

Dominas ya tus movimientos, te subes, te bajas, vas perdiendo los miedos al vacío.

Pero, sobre todo, tu gran logro ha sido aceptar en tu reino absoluto la invasión de tu hermana, con cariño, con tranquilidad, sin miserias.

Te adoramos Álvaro.

Yo recuerdo a mi bisabuela, la primera, a mi abuela, después, a mi madre, por supuesto, ahora yo y espero que lo siga mi hijo, que parece interesado en el tema.

El potaje siempre sabía igual.img_42443

Ingredientes:    

  • Garbanzos (de los galbeñitos, mejor)
  • Judías blancas
  • Bacalao
  • Espinacas
  • Chirlas
  • Azafrán
  • Una cebolla
  • Un ajo
  • Vinagre
  •  Una rebanada de pan
  •  Aceite de oliva

 Preparación:

 Las judías y garbanzos se ponen en remojo la noche antes con un poco de sal. Al día siguiente se escurre el agua y se ponen a cocer en agua fría y abundante, si es posible, en olla de barro, tempranito, con el bacalao cortado en trozos y poco desalado para que sea este el que dé el sabor al guiso sin necesidad de añadir sal. La cocción debe ser muy leeeenta, es el secreto. Cuando las legumbres están cocidas se quita el agua que se considere oportuno para que quede el caldo justo antes de aderezarlo.

En una sartencita con abundante aceite y bien caliente se fríe una rebanada de pan del día anterior. Se saca y se pone en el mortero rociándola de buen vinagre de vino. En el mismo aceite se fríe el ajo, la cebolla, cortada en aros y una vez fritos se juntan con la rebanada de pan y un poco de azafrán. Se maja todo cuidadosamente y se echa a la olla. Previamente se ha vertido sobre los garbanzos y judías el aceite caliente de los fritos. A continuación se añaden las chirlas bien lavadas. En una sartén grande se rehogan las espinacas con una pizca de sal, sin hervir previamente. Una vez bien rehogaditas se añaden a la olla y se deja cocer todo, lentísimamente una media hora más. Una vez retirado debería reposar, al menos, una hora, y si se como al día siguiente, sin duda, el plato habrá ganado en sabor y textura. Placer de Semana Santa.

Mar

20

Esperar

Gran error. Nunca llega. Hay siempre que pasar a la acción. Si esperas que alguien valore lo que tú haces caerás en la melancolía y en la frustración. El otro no lo ve como tú, piensa que es lo que tienes que hacer. Si esperas que los demás se den cuenta de lo que tú crees tus valores y méritos, te equivocarás. Ellos los ven reducidos a la quinta parte. Si esperas agradecimientos recibirás los imprescindibles. No esperes nunca porque la pena se adueñará de ti. Actúa y olvida.