Me quedaba yo, en mi pupitre de la escuela, incómodo y resbaloso,  horas y horas abstraída pensando aquello: “líneas paralelas son aquellas que por mucho que se prolonguen nunca llegan a encontrarse”. Me atormentaba. No podía comprenderlo porque la palabra nunca me resultaba inabarcable, yo siempre me decía: alguna vez se encontrarán, pero no, ya he comprendido que no, que nunca se encontrarán, y me ha costado algunos años, es lo que tiene vivir, que terminas aprendiendo algo. Líneas paralelas son algunas personas que conviven: parejas, amigos, familia, compañeros, que van siempre juntitas, caminando al compás, compartiendo los días, pero son líneas paralelas, por mucho que se prolonguen sus vidas, nunca llegarán a encontrarse.

Jun

2

Cocinillas

Parece que se está apagando el fuego de los fogones. Acaban los ataques entre sí de los “cocineros artistas”, cocineras las mujeres, pero artistas ellos,  nadie como los hombres para encumbrarse a la gloria.
Nuestra buena cocina se gestó en tiempos de hambre, aguzando el ingenio, cuando solamente había una raspita de bacalao y unas patatas que con unos cominitos y un ajo hacían un guiso bien sabroso;  un poco de pan duro y cosillas de la matanza, para unas migas; unos pollos en el corral y una caza que había que aprovechar en su momento. Aquello si que era arte: dar de comer a una caterva, que hubiera para todos, que costara poco y que estuviera bueno.
Así podíamos ir dando la vuelta a una gastronomía que no ha sido superada sino sólo modificada y estropeada en muchos casos, con experimentos tan crueles como ponerle mermelada de pera a un estofado de perdiz.
Esta cocina que hoy es la admiración y el deleite de los que nos visitan, la pusieron en marcha aquellas abuelas nuestras que con los huevos de sus gallinitas, las patatas de la huerta de su vecina y el buen aceite del molino de su pueblo hacían una tortilla que no se merece los atentados que ha sufrido para llegar a su deconstrucción. ¿Seguid avanzando en la cocina?, quien duda que hay que hacerlo, pero, por favor, lo que funciona no lo toquéis, dejad la tortilla en paz, y los platos, redondos y bien llenos.

Cada mayo, con las lluvias, con las tormentas, llega San Isidro y de la mano del Santo, los toros, con su polémica, con su remolino de pasiones: Manuel Vincent con su columna demoledora antitaurina que, por otra parte no llega a demoler nada. Sanchez Dragó que le hace un quite por faroles con solvencia y autoridad. Eso es: polémica, pasión, emoción, eternidad, arte…Se podrían argumentar tantas cosas a favor como tantas en contra, pero nadie a estas alturas quiere convencer a nadie. En esta tradición tenemos hundidas parte de nuestras raíces y mal que nos pese cuando oímos un pasodoble evocamos siempre retazos de infancia, olores de fiesta, trajes nuevos y muchos colores.

May

18

CIAO

Tú ya no estás en la onda si al despedirte no dices chao. Qué gran capacidad tenemos para apropiarnos de las palabras. La hemos tomado ¿de los italianos o de los argentinos? Es lo mismo, ahí está, es dinámica, exótica, juvenil, y cortita, que eso facilita la cuestión. Las palabras nos retratan, nos esconden, nos delatan, nos dan brillo y muchas sombras. Quienes tienen la capacidad de poderlas elegir, porque tienen muchas, triunfan,  a los que les faltan se les desprecia un poco. Son, precisamente, a los que les sobran los que nos mandan. Si, además, las envolvemos en engañosas melodías o en entonaciones dulces son armas disuasorias y convincentes, si las ponemos fuerza, armas eficaces y si las envolvemos en maravillosa ironía, armas letales. Pues ya sabemos, de momento y, hasta que vengan otras modas, a decir chao,  y por supuesto, a despedirnos con besitos.

Es un buen momento para agregar a nuestro diccionario unas cuantas palabras que agonizan y que quiero que, ya que no se utilizan mucho en la actualidad, salgan al ciberespacio y alguien las reconozca y las haga suyas. Esta vez toca con la E
Embirriagar: perder el color blanco alguna prenda, y adquirir otros colores poco limpios
Empelajarse: agarrarse en una pelea y sacudirse fuerte.
Encapirotarse: subirse a lo más alto, de un tejado, de una escalera, incluso de unos zapatos de tacón altísimo.
Esparavel: excesivamente delgado.
Esperengues: gestos exagerados ante una situación de desagrado, normalmente.
Expolicar: dejarle a uno sin blanca. Estoy expolicao
Es:  no me queda ni una perra gorda.
 

No se es escritor hasta que no se pierde el miedo. Es una necesidad de decir lo que se ve y lo que se siente. El escritor ayuda siempre a alguien a descubrirse, a interpretar la condición humana. Cuando lees piensas: que bien han escrito lo que yo quería decir. Pero escribir es delatarte, es quedar expuesto al sol con el consiguiente peligro de secar tu piel hasta efectos irreversibles, y también es delatar a los demás, porque nadie como el escritor ve los trasfondos de los que le rodean, sus miserias, sus envidias,  sus mezquindades ¿sus virtudes? y aquello que hablado y comunicado a los demás sería un “hablar mal de otro”, escrito, en un libro es una obra de arte.
Eso es ser escritor: percibir lo más profundo de lo humano y no temer ponerlo en líneas.

Abr

26

Álvaro

Alvaro

Llegaste de la mano de la lluvia y de la luna llena, llegaste bajo un viento favorable y una sombra protectora, tu paso por aquí sólo puede dejar estelas de felicidad y momentos de alegría. Bienvenido a esto que no se sabe muy bien que es, pero cierto parece que en ello nos encontramos bien. Verás cosas que ahora ni siquiera imaginamos, conserva la mirada atenta para no perderte ni en la niebla ni perderte un detalle. Tienes todos los vientos soplando a tu favor, despliega las velas y navega por el inmenso mar de la libertad.

Abr

14

Alevines

Ha sido una constante en la Historia que gobernaran los pueblos, aquellos que más sabían, no sólo por sabiduría sino también por edad, puesto que esa edad proporciona saber, saber hacer; pero indudablemente hemos entrado en la época de “los alevines al poder”, resulta tan estético, tan moderno, tan güay, tener y presidir el gobierno más joven de la Democracia, y además con más mujeres (menos mal)

Miedo da, cuando ves estas muchachitas jóvenes pero sobradamente preparadas, tenemos que adivinar detrás esos valores fijos y permanentes que hay en los ministerios, que están a la sombra, pero que saben y resuelven. Y también está Solbes ahí como un punto de apoyo, con su carilla de buho sabio que tranquiliza al personal. Pero claro, el gobierno es un reflejo de la sociedad que estamos viviendo, que jubila gente a una edad en la que puede aportar un infinito saber, que mete a los abuelos en las residencias para que no molesten con sus monsergas y que tiene una carrera loca por mantener el aspecto físico a costa de operaciones que nos parchean y nos engañan. Ánimo Álvaro, tú que estás naciendo, quizás cuado termines cuarto de Secundaria te encuentres como premio con un nombramiento de ministro del Ministerio de Conservación del Aspecto Físico Nomasdeveinticinco.

 

 

 

Sin duda, el lenguaje, es machista. El que tiene el poder impone su ley, aunque sea sin premeditación en este caso. El lenguaje es la manifestación de todo lo que nos rodea. Es la vida misma. Por el lenguaje uno manifiesta su inteligencia, (callado parecemos todos listos, pero cuando hablas te delatas) Por la misma razón la lengua que se impone es la del que manda, ahí está el inglés con su supremacía absoluta. Todos conocemos ese mail que circula por Internet con la mismas palabras referidas a mujer u hombre: ambiciosa y ambicioso, jefe y jefa, zorro y zorra, no hace falta hacer aclaraciones, este lenguaje a la mujer la hunde al hombre le encumbra. Y además no es fácil denunciarlo, siempre hay un enterado de guardia que ridiculiza a quien esto hace, faltaría más, ¡feministas ridículas! Qué tranquilidad da pensar que siempre hay alguna de ellas vigilante para que no nos olvidemos de estas cuestiones. Este es un tema abierto e infinito sobre el que hay que volver. Esta lectura es la que me lo ha sugerido: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/vascos/vascas/diputados/diputadas/elpepisoc/20080410elpepisoc_1/Tes

Es un poema de Pilar para que los demás lo disfruten:

Necesito un amanecer
sin golpes bruscos,
una suave luz que me conduzca
de puntillas hasta el sol,
un día que baile el ritmo
de las mariposas,
que recorriendo néctares
colorean sus alas delicadas.

Necesito el púrpura-anaranjado
de un atardecer
que nunca alcance,
que sea un cielo insondable
de paisajes el que vea.

Necesito encontrar la puerta abierta,
cuando la noche llegue
sacarle brillo a las estrellas
y dormir acurrucado después
en la sonrisa de la luna.

Necesito que la luna tenga
regazo para todos,
que el alba se vuelva terciopelo
y el crepúsculo nos sorprenda
preparados para el sueño.
Pilar Rodríguez Fernández