Más palabritas pueblerinas

Caciquero: cotilla, que le gusta estar en todo y enterarse de todo.

Cagalindes: persona poco útil, que va y viene sin mucho provecho.

Caganíos: sinónimo del anterior.

Calamocano: estado cercano a estar borracho, pero no llega, ahora diríamos “con el puntito”

Calolo: hueso muy grande que, sin tú quererlo, te endosa el carnicero cuando le compras carne.

Candonga: persona burlona, astuta y poco trabajadora.

Cancho: grosor, sobre todo se empleaba con los pimientos.

Cangilón: cada uno de los recipientes que componían las norias que sacaban agua para regar las huertas. También se aplicaba a algo de tamaño poco armonioso.

Cantero: era el trozo de pan que se partía con facilidad con la mano. Era muy utilizado en diminutivo.

Capacho: el capacho o esportillo lo utilizaban las mujeres para ir a la compra y solía ser de cuero color negro.

Capisayo: prenda de vestir, difícil de definir, con poco estilo ni clase.

Cascarrias: restos de barro u otras cosas poco limpias que se pegaban en los zapatos o en las faldas largas de las mujeres.

Con la B

Vamos a añadir al diccionario estas palabritas del rico hablar pueblerino, para que no se pierdan, para fomentar su uso…

Barreñón: aumentativo de barreño, pero que se empleaba sin que el recipiente fuera muy grande, eso sí, de barro.

Bazuquear: mover o agitar líquidos sin necesidad.

Berrendo: manta para la cama, de tejido pobre y aspecto miserable.

Bierno: instrumento para las labores agrícolas que consiste en un palo largo rematado por pinchos. Los había de madera y de hierro.

Bilgaria: mujer desharrapada, sucia.

Biruje: vientecillo fresquito

Boceras: persona despreciable, de poca categoría

Borra: parte más grosera, basta o corta de la lana. De borra eran los colchones de la gente humilde

Brear: maltratar, molestar a alguien.

Burriagas: cercos o manchas alrededor de la boca originadas por la comida o bebida que no se limpian.

Palabritas con la CHE

Pronunciar las palatales da mucho gusto porque siempre parece que se saborean, que se degustan las palabras, implica cierto juego y divertimento. El mejor ejemplo chupa-chup.

 Chambergo: prenda de abrigo indefinible, quizás vieja y poco adaptada al cuerpo.

 Chambra: blusilla muy ligera que se usaba para dormir.

 Chapatal: charco con barrillo un poco sucio.

 Charrabís: con chis, y se cierra algo simbólicamente a cal y canto.

 Charro: se refiere a algo, normalmente prenda de vestir, que ostenta muchos colores y muy vivos.

 Chaveta: uno de los innumerables nombres que se dan a cabeza.

 Chicharrazo: golpe muy fuerte que te propina otro en la cabeza.

 Chichiribaile: persona de poca enjundia, de poca apariencia física.

 Chichirigaña: herida que te haces en la cabeza o la cara.

Mis palabrillas

Acirate: en mi pueblo no es loma que se hace en las heredades y que sirve de lindero. Es el alfeizar de la ventana

Andorga: barriga

Andobas: pillo, pícaro

Anguarinas: son las angarillas: pieza, generalmente de esparto, que se ponía sobre el burro para transportar distintas cosas.

Apuritamente: delicioso adverbio que sólo he oído en mi pueblo. Quiere decir oportunamente, claro.

Arandolao: se aplica, normalmente, a una prenda de vestir que se ha deformado y forma ondas.

Archiperres: trastos, herramientas rudimentarias.

Argumentera: persona que cuenta rollos con mucho teatro. Casi siempre se usa en femenino.

Arrentar: es imitar a alguien.

Atestao: se refiere a una persona bruta que nunca da su brazo a torcer.

Atropellante: sujeto que no tiene miedo a nada y busca el peligro.

Ausionera: teatrera, que cuando cuenta algo parece actuar.

Avechucho: animal de aspecto feo difícilmente clasificable.

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Palabrillas

De las palabras recogidas de mi pueblo, que ya no se usan, pero que es una pena, no puede haber mayor expresividad que cuando lo dices a alguien “alicáncano”…

Aceo: de sabor ácido

Acirate: nada que ver con lo que dice la RAE. En mi pueblo se refiere al alféizar de una ventana

Aforjiñando: haciendo fuerzas

Albirete: tomar decisiones sin sentido

Alcucera: cotilla

Alear: salir de una enfermedad, recuperar las fuerzas perdidas

Alicáncano: bobo, tontorrón, sin sustancia

Amitalar: dejar algo en la mitad de su tamaño

Amolarse: jorobarse, fastidiarse

Amorcar: lo que hacen los toros valiéndose de los cuernos

Andancio: enfermedad poco importante que se contagia

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Con la letra R

Me acuerdo de estas palabrejas que acompañaron mi infancia y ya casi nadie usa. Para que no se pierdan:
Rabisca: persona de mal genio, que fácilmente coge una rabieta.
Recortejana: se dice de una prenda de vestir que anda escasa en el largo. También se solía emplear para personas bajitas.
Rehilar: temblar. En la frase: “le rehilo”, queríamos expresar: le temo.
Repeyendo: estarle a uno una prenda de vestir muy pegada al cuerpo, por ejemplo una falda.
Respailando: salir respailando, es salir poco airoso de una situación, huyendo en cierta manera.
Roznar: masticar con ruido algo duro,  ¿caramelos?

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Palabritas que se van perdiendo

Para añadir a nuestro diccionario pueblerino, con la P:

Papo: nada que ver con el significado que da la RAE, aquí ser un cacho papo define a una persona simplona, bobalicona y fácil para ser engañada. Se dice más referido a mujeres, (de todos es sabido que somos más tontas…)

Patabuche: se aplica sobre todo a una sopa de fideos muy espesa: “esta sopa está como patabuche”, quiere decir que si dicho buche metiera una pata se quedaría atascado sin poder sacarla. (Doy por hecho que todo el mundo sabe que buche es un burro joven)

Pecerolo: persona sumamente torpe.

Pelicana: contrariamente a definir a una persona de pelo cano, en este pueblo, vaya usted a saber por qué, define a alguien de aspecto sucio, desharrapado, pero siempre mujer.

Pendengue: coger el pendengue es emprender la marcha de forma rápida y repentina hacia algún sitio, caminando.

Purrela: los restos, lo que no quiere nadie, de baja calidad.

Palabras

Un manojito de palabras para el palabrario
Con J y con L
Jarramantas: persona de poco fuste, poco considerado socialmente. Suponemos viene de desgarramantas.
Jurancho: sitio, espacio. Si alguien se quería sentar en un corro decía: “haced jurancho”.
Justillo: prenda que en nuestra infancia se les ponía a los bebés para abrigarles y sujetarles la tripita.
Legacina: garipotaina, dejabildo, pero con un matiz de mucho más desastre.
  

Más palabritas

Esta vez con la G, vamos a añadir unas poquitas palabras más para nuestro palabrario:


Gachupear: comer un poco de una comida antes de   ponerla en la mesa, cosa que no era bien vista por tu madre.
Gambeto: abrigo indefinible.
Garipotaina: lío, mezcla de cosas.
Gurripache: persona bajita y gorda.
Gurruñío o gurrumío: persona poco vistosa, encogida,  delgaducha…
  

Palabras que agonizan

Para ir completando el diccionario agonizante, unas cuantas palabras más que ya sólo siguen utilizando los viejos del lugar. Con la C
Caldoso: ser caldoso o dar calda.  Persona guerrera, temosa, cansina… (nada que ver con el caldo)
Callantruna: mujer que habla poco, pero guarda un cierto fondo de maldad para actuar.
Castaña: de ningún modo nos referimos al fruto, sino a la garrafa, de media o una arroba,  donde, habitualmente, teníamos el vino.
Castro: juego infantil, más de niñas que de niños, que en otras zonas llaman truque.
Censo: persona que vale para poco, y anda todo el día desocupada.
Ciscapela: regaño, alboroto.
Correlindes: aplicado a los niños pequeños que no paran un momento.
Chambra: camisilla de poca consistencia que se empleaba para dormir.
Chisclarse: comerse algo sin dejar nada para los demás.
  

 

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