Mis palabrillas

Acirate: en mi pueblo no es loma que se hace en las heredades y que sirve de lindero. Es el alfeizar de la ventana

Andorga: barriga

Andobas: pillo, pícaro

Anguarinas: son las angarillas: pieza, generalmente de esparto, que se ponía sobre el burro para transportar distintas cosas.

Apuritamente: delicioso adverbio que sólo he oído en mi pueblo. Quiere decir oportunamente, claro.

Arandolao: se aplica, normalmente, a una prenda de vestir que se ha deformado y forma ondas.

Archiperres: trastos, herramientas rudimentarias.

Argumentera: persona que cuenta rollos con mucho teatro. Casi siempre se usa en femenino.

Arrentar: es imitar a alguien.

Atestao: se refiere a una persona bruta que nunca da su brazo a torcer.

Atropellante: sujeto que no tiene miedo a nada y busca el peligro.

Ausionera: teatrera, que cuando cuenta algo parece actuar.

Avechucho: animal de aspecto feo difícilmente clasificable.

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Palabrillas

De las palabras recogidas de mi pueblo, que ya no se usan, pero que es una pena, no puede haber mayor expresividad que cuando lo dices a alguien “alicáncano”…

Aceo: de sabor ácido

Acirate: nada que ver con lo que dice la RAE. En mi pueblo se refiere al alféizar de una ventana

Aforjiñando: haciendo fuerzas

Albirete: tomar decisiones sin sentido

Alcucera: cotilla

Alear: salir de una enfermedad, recuperar las fuerzas perdidas

Alicáncano: bobo, tontorrón, sin sustancia

Amitalar: dejar algo en la mitad de su tamaño

Amolarse: jorobarse, fastidiarse

Amorcar: lo que hacen los toros valiéndose de los cuernos

Andancio: enfermedad poco importante que se contagia

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Con la letra R

Me acuerdo de estas palabrejas que acompañaron mi infancia y ya casi nadie usa. Para que no se pierdan:
Rabisca: persona de mal genio, que fácilmente coge una rabieta.
Recortejana: se dice de una prenda de vestir que anda escasa en el largo. También se solía emplear para personas bajitas.
Rehilar: temblar. En la frase: “le rehilo”, queríamos expresar: le temo.
Repeyendo: estarle a uno una prenda de vestir muy pegada al cuerpo, por ejemplo una falda.
Respailando: salir respailando, es salir poco airoso de una situación, huyendo en cierta manera.
Roznar: masticar con ruido algo duro,  ¿caramelos?

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Palabritas que se van perdiendo

Para añadir a nuestro diccionario pueblerino, con la P:

Papo: nada que ver con el significado que da la RAE, aquí ser un cacho papo define a una persona simplona, bobalicona y fácil para ser engañada. Se dice más referido a mujeres, (de todos es sabido que somos más tontas…)

Patabuche: se aplica sobre todo a una sopa de fideos muy espesa: “esta sopa está como patabuche”, quiere decir que si dicho buche metiera una pata se quedaría atascado sin poder sacarla. (Doy por hecho que todo el mundo sabe que buche es un burro joven)

Pecerolo: persona sumamente torpe.

Pelicana: contrariamente a definir a una persona de pelo cano, en este pueblo, vaya usted a saber por qué, define a alguien de aspecto sucio, desharrapado, pero siempre mujer.

Pendengue: coger el pendengue es emprender la marcha de forma rápida y repentina hacia algún sitio, caminando.

Purrela: los restos, lo que no quiere nadie, de baja calidad.

Palabras

Un manojito de palabras para el palabrario
Con J y con L
Jarramantas: persona de poco fuste, poco considerado socialmente. Suponemos viene de desgarramantas.
Jurancho: sitio, espacio. Si alguien se quería sentar en un corro decía: “haced jurancho”.
Justillo: prenda que en nuestra infancia se les ponía a los bebés para abrigarles y sujetarles la tripita.
Legacina: garipotaina, dejabildo, pero con un matiz de mucho más desastre.
  

Más palabritas

Esta vez con la G, vamos a añadir unas poquitas palabras más para nuestro palabrario:


Gachupear: comer un poco de una comida antes de   ponerla en la mesa, cosa que no era bien vista por tu madre.
Gambeto: abrigo indefinible.
Garipotaina: lío, mezcla de cosas.
Gurripache: persona bajita y gorda.
Gurruñío o gurrumío: persona poco vistosa, encogida,  delgaducha…
  

Palabras que agonizan

Para ir completando el diccionario agonizante, unas cuantas palabras más que ya sólo siguen utilizando los viejos del lugar. Con la C
Caldoso: ser caldoso o dar calda.  Persona guerrera, temosa, cansina… (nada que ver con el caldo)
Callantruna: mujer que habla poco, pero guarda un cierto fondo de maldad para actuar.
Castaña: de ningún modo nos referimos al fruto, sino a la garrafa, de media o una arroba,  donde, habitualmente, teníamos el vino.
Castro: juego infantil, más de niñas que de niños, que en otras zonas llaman truque.
Censo: persona que vale para poco, y anda todo el día desocupada.
Ciscapela: regaño, alboroto.
Correlindes: aplicado a los niños pequeños que no paran un momento.
Chambra: camisilla de poca consistencia que se empleaba para dormir.
Chisclarse: comerse algo sin dejar nada para los demás.
  

 

Diccionario

Es un buen momento para agregar a nuestro diccionario unas cuantas palabras que agonizan y que quiero que, ya que no se utilizan mucho en la actualidad, salgan al ciberespacio y alguien las reconozca y las haga suyas. Esta vez toca con la E
Embirriagar: perder el color blanco alguna prenda, y adquirir otros colores poco limpios
Empelajarse: agarrarse en una pelea y sacudirse fuerte.
Encapirotarse: subirse a lo más alto, de un tejado, de una escalera, incluso de unos zapatos de tacón altísimo.
Esparavel: excesivamente delgado.
Esperengues: gestos exagerados ante una situación de desagrado, normalmente.
Expolicar: dejarle a uno sin blanca. Estoy expolicao
Es:  no me queda ni una perra gorda.
 

Palabras

Dentro de esta GARIPOTAINA que a ninguna regla quiere someterse, vamos a conocer algunas palabras que yo oía en mi infancia, que hoy están en desuso, pero que tienen el sabor del pasado y las resonancias de voces importantes de nuestra Literatura.
Es simplemente un puñadito de palabras que han quedado en mi memoria, de oírselas a mi madre, a mi abuela, que hemos repetido jugando en las calles de nuestro pueblo, que estaban en el habla de nuestra gente cuando yo era chica, y las cosas de chica ahí están, como grabadas a fuego en tu memoria, unidas de las primeras vivencias de la infancia, a las meriendas de pan y chocolate, a aquella primera escuela  de mucha madera y a los charcos de la calle que de tan chicos que éramos nos parecían el mar.
A
Anqueta: estar de media anqueta; sentarse de forma incómoda.
Apontocar: volcar demasiado deprisa un líquido cuando lo estabas cambiando de envase.
Arripápanos: adornos desmesurados al arreglarse una persona. Podríamos poner algún ejemplo de famosa.
Atrepao: persona que no ve el peligro.
B
Balón: vago; mucho más expresivo si delante se le pone cacho.; ¡cacho balón!
Baque (echar un): pelearse dos chicos para saber quién era el más fuerte.
Buces: lavarse a buces la cara cogiendo agua en el hueco de las manos juntas.
Burricáncano: cegato, que ve poco.
Y poquito a poco vamos a ir haciendo un palabrario…