Incendiari@s

Hay gente que nace con una carga genética considerable de pirómano. La ciencia debería dedicar más tiempo y presupuesto a descubrir, aislar  y destruir el gen este que es el culpable de males sin cuento. Estos que digo, llegan a cualquier lugar, de trabajo, de ocio, de familia, de amistad y se dedican a ir prendiendo pequeños fuegos entre los que componen estos grupos. Empiezan poquito a poco, señalan cosas que no funcionan, según ellos, claro, después señalan culpables, después piden guillotinas para ellos, van sembrando una cizaña sobre la que se supone que ellos van a crecer, y hasta incluso a veces lo hacen, medran entre sus malas babas, pero, es cierto, que también he visto, casi siempre, que el crecimiento ha sido efímero, estos elementos suelen diluirse entre las mismas miserias de las que emergieron.

Madrastra

Si existe algún valor seguro en tu vida, ese es tu madre. Nunca te va a fallar, nunca te va a pedir cuentas, siempre te perdona y te ofrece una nueva oportunidad. Siempre da, nunca pide. Todo está escrito sobre ella. Pero tenemos otra madre, eso dicen, que es la madre Naturaleza y ésta, por lo que sea, de vez en cuando monta en cólera y destruye a sus hijos, arrasa, es implacable, no se le pueden pedir cuentas, no se le pueden hacer chantajes emocionales, se convierte en madrastra por alguna extraña razón y nos arrasa, nos aniquila con saña y nos hace ver su poder y nuestra miseria. Trazamos caminos, levantamos torres, nos sentimos importantes construyendo y maquinando grandezas, y en sesenta segundos nos ponen en nuestro sitio, en el sitio que corresponde a los usurpadores, y eso sólo lo puede hacer nuestra madre, eso sí, convertida en madrastra.

Problemas

Ahí están. La vida es ir resolviéndolos. Pero bien es cierto que uno de los puntos de vista desde el que podemos dividir a los que nos rodean es ese: los problemas. Hay criaturas que se dedican a buscar y plantear problemas y en el otro extremo tenemos esas otras criaturas que resuelven con eficacia y si es posible sin estruendos. ¿Cuáles abundan más? Pues después de observar durante un número considerable de años a los que me rodean tengo que decir sin ningún género de dudas que son más los primeros. Porque, además, y como es de suponer, esto va en proporción directa con la inteligencia, con la bondad, con la generosidad, con el optimismo: a más capacidad de resolución, más de todo lo dicho. Pero, ¿quién puede elegir? Ni en trabajo, ni en familia, ni en amigos, ni en vecinos…, no podemos seleccionar. Sólo elegimos, antes una, ahora varias veces en nuestra vida y somos tan torpes que podemos equivocarnos.

Rutinita

Seguir la ruta ya trazada, eso es la rutina. Deslizarse. No desviarse. Repetir. Que nada falle. Que nada te sorprenda. Es aburrido, pero es tranquilidad. Estos son exactamente los dos aspectos: aburrimiento y tranquilidad. En la primera mitad de tu vida te levantas pidiendo que la rutina cambie, que surja la aventura, que algo te sorprenda…, en la otra mitad, la mitad del sosiego, lo que tú deseas es justo que no se rompa, que el discurrir de cada día sea apacible y por la rutita de la rutina. ¿Dónde esta esa frontera entre las dos partes? Ese es el gran misterio de la vida.

Etiquetas: ,

LA

Es en una de las cosas en las que se advierte avance. Aquel día que suprimimos el la nos sentimos supermodernos. Como si nos quitáramos el pelo de la dehesa Mis amigas eran la Mary Carmen, la Sole, la Beatriz…Quitamos el artículo y dimos esplendor a los nombres. Ya éramos como los de Madrid. Al principio nos costaba decirlo, nos sentíamos muy finos, excesivamente finos, pero duró poco, enseguida lo asumimos y lo incorporamos al habla pueblerino. Eso pasó en los sesenta, cuando estábamos inventando todo, cuando por delante sólo veíamos grandes expectativas. Pero fíjate que ahora, en ese afán que tenemos por recuperar aperos de labranza, cachivaches de cocina de leña, palabras en desuso y viejas costumbres que nos parecen baluartes, pues estamos recuperando el “la”, pero ya con esa suficiencia que nos da saber que es ¿incorrecto? pero que hemos decidido usarlo porque es como adornar y hacer más exclusivo ese nombre que queremos hacer tan cercano.

 

Etiquetas:

Andar

Andar, esa es la cuestión. Toda España se ha echado a los caminos. Raro es el pueblecito que no tiene un paseo recientemente trazado por un amable alcalde, por el que la gente pueda ir dejando su colesterol. Los cardiólogos nos han puesto a andar, de tal manera que, si tú no lo haces, cada noche te acostarás con el mismo remordimiento de conciencia que nos carcomía cuando, de pequeños, el cura  nos atormentaba con el cumplimiento de los diez mandamientos, que la verdad, es que eran muchos, si al menos hubieran sido cinco…

Ahora, en cambio,  tenemos sólo uno: no engordarás, pero es mucho más difícil de cumplir. Con el cumplimiento de los diez no había problemas, si tú transgredías la ley, pues a confesar, unos padrenuestros y vuelta a empezar, pero ahora, si incumples este mandato universal al que estamos sometidos y esclavizados ¿a quién le pides que te perdone? Estamos condenados a vivir con la culpa, con el colesterol y con los kilos.

Etiquetas:

Viejos

No hay persona más necia que el que desprecia a los viejos. Y mira que he visto ya muchas clases de necios, pero estos, los que miran a un viejecillo desde la estupidez de sus menos años, los que hacen comentarios que ellos creen graciosos y que en realidad carecen de todo atisbo de gracia, esos se llevan la palma. Incapaces de ver más allá de sus cortas miras sospechan, o mejor, saben,  que ellos siempre van a tener esa edad, que a ellos nunca les van a colgar las carnes, ni les van a flaquear los remos, y claro, eso les llega inexorablemente y sorprendiéndoles; pero en cambio el saber más, el comprender mejor, el tolerar por conocer profundamente, al que llegan los buenos viejos, eso no les llegará nunca, porque para ello, básicamente, es necesario no ser necio, es preciso que su cabeza sea lo más importante, pero no, en esta clase de personas a las que yo me refiero, la cabeza es como en los alfileres, es decir, lo que menos importa.

Mis palabrillas

Acirate: en mi pueblo no es loma que se hace en las heredades y que sirve de lindero. Es el alfeizar de la ventana

Andorga: barriga

Andobas: pillo, pícaro

Anguarinas: son las angarillas: pieza, generalmente de esparto, que se ponía sobre el burro para transportar distintas cosas.

Apuritamente: delicioso adverbio que sólo he oído en mi pueblo. Quiere decir oportunamente, claro.

Arandolao: se aplica, normalmente, a una prenda de vestir que se ha deformado y forma ondas.

Archiperres: trastos, herramientas rudimentarias.

Argumentera: persona que cuenta rollos con mucho teatro. Casi siempre se usa en femenino.

Arrentar: es imitar a alguien.

Atestao: se refiere a una persona bruta que nunca da su brazo a torcer.

Atropellante: sujeto que no tiene miedo a nada y busca el peligro.

Ausionera: teatrera, que cuando cuenta algo parece actuar.

Avechucho: animal de aspecto feo difícilmente clasificable.

Etiquetas:

Ya es Navidad

Yo sé siempre que, inequívocamente, sin lugar a dudas, con toda certeza,  ha llegado la Navidad por un motivo: tengo una conocida que vive en este mismo pueblo en el que yo habito, y que, durante once meses y tres cuartos del otro, me saluda con desgana, arrastra delante de mí su cara de vinagre con trabajo y farfulla el adiós con distancia, pero ¡oh dios!, un día de diciembre me la encuentro y ya le ha poseído el espíritu de la Navidad, se ha adueñado de ella, le ha invadido y, sin mediar palabra ,se lanza sobre mí, me sonríe, me da un medio beso y me desea felices pascuas. Es la señal, yo saco mi árbol, mis villancicos, mis figuritas y empiezo el ritual. Adoro la Navidad y ella que, tiene lo suyo, a mí, en cambio, me sirve de arcángel San Gabriel. Es la vida.

Las fotos

Pedazos de vida atrapados en el papel. Recuerdos gratos, ingratos. Personas que no están, pero en ellas permanecen. Miradas que nos hablan desde el blanco y negro. Raíces. Amarras. Tenemos montones. Revueltas, bien clasificaditas en un álbum, esparcidas por los muebles de la casa, enviándonos mensajes desde los portarretratos de plata o desde las paredes. Nunca me había dado cuenta de lo importantes que son esas fotos en nuestras vidas hasta que he reparado en que las personas que lo han perdido todo en un desastre: un incendio, un derrumbe, una inundación, una de las cosas que primero mencionan entre sus lágrimas es que han perdido todas sus fotografías, como si con esta pérdida se hubiera borrado el rastro de sus vidas y les costara trabajo reconocerse y encontrarse, como si de todo lo vivido nada quedara que diera fe de que nosotros somos realmente nosotros.

Etiquetas:

 Página 1 de 11  1  2  3  4  5 » ...  Ultima »