Álvaro Dos

img_2851Sin darte cuenta, así se pasa un año, sin darte cuenta de nada salvo de que tú crecías, Álvaro. Se ve cada día, ya llegas a los interruptores de la luz, ya subes escalones sin arrastrarte, ya haces frases graciosas, ya sabes muy bien que tú eres el centro de todo y coqueteas con nosotros, haces valer tus poderes. Tienes la mirada limpia, los ojos escrutadores, dispuestos a aprender cada cosa que se te cruza, pero si hay algo que irradias es felicidad y cariño. Eres un niño feliz, dispuesto siempre a dar porque, desde luego te sobra de todo. Ya empiezas a ir deprisa. Ya das pedales. Tu vida se va complicando, te pedimos mucho: que nos cantes, que nos cuentes, que aprendas, que nos quieras, que nos sonrías. Puedes con todo. Felicidades, Álvaro, por tus dos años de reinado.

Álvaro Uno

img_1267Escrito tengo como llegaste. Con el agua, con la luna, de una buena mano acompañado. Ya caminas, caminas y observas, no vas a lo loco, tu mirada examina y después tocas, tocas con cuidado, notando las texturas, fijándote en lo pequeño, tomando nota. Seleccionas, ya sabes lo que no te gusta. Eres seductor, conquistas con la mirada, envías mensajes de complicidad con el gesto, abrazas y entonces es cuando la sensación es indescriptible, ternura. Derrochas cariño, eres generoso, das y no quitas, difícil lo de compartir cuando estás descubriendo lo de poseer, te hará sufrir. Los destellos de tus ojos son de inteligencia, la rapidez de tu mirada lo dice también. Balbuceas. Cuando vayas haciendo tuyas las palabras las pondrás en buen orden, te gustan las palabras, te gusta que te hablan, que te cuenten. Aquí tengo los cuentos esperando, me sé todos los cuentos, los bonitos. Los de Celaya que te los cuenten otros, será inevitable. Todo está a favor, a tu favor. Sigue caminando, somos muchos los que estamos a los lados de tu camino, vigilando, velando, quitando piedras, rellenando baches, para que te deslices por él sin tropezar, pero a la larga el camino será solo tuyo. No lo tuerzas.

Álvaro

Alvaro

Llegaste de la mano de la lluvia y de la luna llena, llegaste bajo un viento favorable y una sombra protectora, tu paso por aquí sólo puede dejar estelas de felicidad y momentos de alegría. Bienvenido a esto que no se sabe muy bien que es, pero cierto parece que en ello nos encontramos bien. Verás cosas que ahora ni siquiera imaginamos, conserva la mirada atenta para no perderte ni en la niebla ni perderte un detalle. Tienes todos los vientos soplando a tu favor, despliega las velas y navega por el inmenso mar de la libertad.