Si existe algún valor seguro en tu vida, ese es tu madre. Nunca te va a fallar, nunca te va a pedir cuentas, siempre te perdona y te ofrece una nueva oportunidad. Siempre da, nunca pide. Todo está escrito sobre ella. Pero tenemos otra madre, eso dicen, que es la madre Naturaleza y ésta, por lo que sea, de vez en cuando monta en cólera y destruye a sus hijos, arrasa, es implacable, no se le pueden pedir cuentas, no se le pueden hacer chantajes emocionales, se convierte en madrastra por alguna extraña razón y nos arrasa, nos aniquila con saña y nos hace ver su poder y nuestra miseria. Trazamos caminos, levantamos torres, nos sentimos importantes construyendo y maquinando grandezas, y en sesenta segundos nos ponen en nuestro sitio, en el sitio que corresponde a los usurpadores, y eso sólo lo puede hacer nuestra madre, eso sí, convertida en madrastra.
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