Andar

Andar, esa es la cuestión. Toda España se ha echado a los caminos. Raro es el pueblecito que no tiene un paseo recientemente trazado por un amable alcalde, por el que la gente pueda ir dejando su colesterol. Los cardiólogos nos han puesto a andar, de tal manera que, si tú no lo haces, cada noche te acostarás con el mismo remordimiento de conciencia que nos carcomía cuando, de pequeños, el cura  nos atormentaba con el cumplimiento de los diez mandamientos, que la verdad, es que eran muchos, si al menos hubieran sido cinco…

Ahora, en cambio,  tenemos sólo uno: no engordarás, pero es mucho más difícil de cumplir. Con el cumplimiento de los diez no había problemas, si tú transgredías la ley, pues a confesar, unos padrenuestros y vuelta a empezar, pero ahora, si incumples este mandato universal al que estamos sometidos y esclavizados ¿a quién le pides que te perdone? Estamos condenados a vivir con la culpa, con el colesterol y con los kilos.

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Viejos

No hay persona más necia que el que desprecia a los viejos. Y mira que he visto ya muchas clases de necios, pero estos, los que miran a un viejecillo desde la estupidez de sus menos años, los que hacen comentarios que ellos creen graciosos y que en realidad carecen de todo atisbo de gracia, esos se llevan la palma. Incapaces de ver más allá de sus cortas miras sospechan, o mejor, saben,  que ellos siempre van a tener esa edad, que a ellos nunca les van a colgar las carnes, ni les van a flaquear los remos, y claro, eso les llega inexorablemente y sorprendiéndoles; pero en cambio el saber más, el comprender mejor, el tolerar por conocer profundamente, al que llegan los buenos viejos, eso no les llegará nunca, porque para ello, básicamente, es necesario no ser necio, es preciso que su cabeza sea lo más importante, pero no, en esta clase de personas a las que yo me refiero, la cabeza es como en los alfileres, es decir, lo que menos importa.

Mis palabrillas

Acirate: en mi pueblo no es loma que se hace en las heredades y que sirve de lindero. Es el alfeizar de la ventana

Andorga: barriga

Andobas: pillo, pícaro

Anguarinas: son las angarillas: pieza, generalmente de esparto, que se ponía sobre el burro para transportar distintas cosas.

Apuritamente: delicioso adverbio que sólo he oído en mi pueblo. Quiere decir oportunamente, claro.

Arandolao: se aplica, normalmente, a una prenda de vestir que se ha deformado y forma ondas.

Archiperres: trastos, herramientas rudimentarias.

Argumentera: persona que cuenta rollos con mucho teatro. Casi siempre se usa en femenino.

Arrentar: es imitar a alguien.

Atestao: se refiere a una persona bruta que nunca da su brazo a torcer.

Atropellante: sujeto que no tiene miedo a nada y busca el peligro.

Ausionera: teatrera, que cuando cuenta algo parece actuar.

Avechucho: animal de aspecto feo difícilmente clasificable.

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