Llevo un tiempo dándome cuenta de que todos llevamos un sheriff dentro. Es lógico, hemos visto tantas películas del oeste, que es imposible estar a salvo de esta influencia. John Wayne ha dejado una huella indeleble en nuestros cimientitos, que nos hace actuar como él mismo lo haría en algunas situaciones: Pum! disparando a los malos y poniendo ley y orden donde sólo hay maldad y ambición. Lo veo cabalgando en muchos sitios: es Yon Vaine, (eso le llamaba mi padre), el encargado de un supermercado que yo frecuento que abate todos los días a unos cuantos empleados malos; un camarero de un bar en el que tomo algo, que saca su rifle y al cliente que no le gusta pum! Alguna dependienta de Zara, faltaría más; tengo algún amigo que también se pone la estrella y dispara; un taxista vengador y justiciero; el cura de algún funeral que arrasa con la pólvora…, ¡en fín! no sigo, sólo es cuestión de pararse a observarlo y vamos ver como en cada solapa de cada ¿español? brilla una estrella.
Categorías
Archivos
- Enero de 2012
- Diciembre de 2011
- Noviembre de 2011
- Octubre de 2011
- Septiembre de 2011
- Agosto de 2011
- Julio de 2011
- Junio de 2011
- Mayo de 2011
- Abril de 2011
- Marzo de 2011
- Febrero de 2011
- Enero de 2011
- Diciembre de 2010
- Noviembre de 2010
- Octubre de 2010
- Septiembre de 2010
- Agosto de 2010
- Julio de 2010
- Junio de 2010
- Mayo de 2010
- Abril de 2010
- Marzo de 2010
- Febrero de 2010
- Enero de 2010
- Diciembre de 2009
- Noviembre de 2009
- Octubre de 2009
- Septiembre de 2009
- Agosto de 2009
- Julio de 2009
- Junio de 2009
- Mayo de 2009
- Abril de 2009
- Marzo de 2009
- Febrero de 2009
- Enero de 2009
- Diciembre de 2008
- Noviembre de 2008
- Octubre de 2008
- Septiembre de 2008
- Agosto de 2008
- Julio de 2008
- Junio de 2008
- Mayo de 2008
- Abril de 2008
- Marzo de 2008
- Febrero de 2008
- Enero de 2008
- Diciembre de 2007
- Octubre de 2007
-
Meta