Yo, desde que sé que Maradona es dios, vivo mucho mas tranquila. Donde va a parar, del dios de la túnica y las barbas con el triángulo en la cabeza, todo el día amenazando con el infierno, a éste con pantalón cortito y camiseta de rayas azulitas, que va y viene a Cuba, que engorda y adelgaza a nuestra imagen y semejanza… Este dios no te la puede liar de ninguna manera. Además del otro decíamos: el padre es dios, el hijo es dios, y el espíritu santo es dios, demasiadas divinidades. Y ahora, nada, sólo Maradona es Dios.  Y además me han dicho que tiene un amigo al que le sobra el petróleo, y eso, ahora mismo, es una garantía para seguir siendo Dios.


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