Toros

Cada mayo, con las lluvias, con las tormentas, llega San Isidro y de la mano del Santo, los toros, con su polémica, con su remolino de pasiones: Manuel Vincent con su columna demoledora antitaurina que, por otra parte no llega a demoler nada. Sanchez Dragó que le hace un quite por faroles con solvencia y autoridad. Eso es: polémica, pasión, emoción, eternidad, arte…Se podrían argumentar tantas cosas a favor como tantas en contra, pero nadie a estas alturas quiere convencer a nadie. En esta tradición tenemos hundidas parte de nuestras raíces y mal que nos pese cuando oímos un pasodoble evocamos siempre retazos de infancia, olores de fiesta, trajes nuevos y muchos colores.

CIAO

Tú ya no estás en la onda si al despedirte no dices chao. Qué gran capacidad tenemos para apropiarnos de las palabras. La hemos tomado ¿de los italianos o de los argentinos? Es lo mismo, ahí está, es dinámica, exótica, juvenil, y cortita, que eso facilita la cuestión. Las palabras nos retratan, nos esconden, nos delatan, nos dan brillo y muchas sombras. Quienes tienen la capacidad de poderlas elegir, porque tienen muchas, triunfan,  a los que les faltan se les desprecia un poco. Son, precisamente, a los que les sobran los que nos mandan. Si, además, las envolvemos en engañosas melodías o en entonaciones dulces son armas disuasorias y convincentes, si las ponemos fuerza, armas eficaces y si las envolvemos en maravillosa ironía, armas letales. Pues ya sabemos, de momento y, hasta que vengan otras modas, a decir chao,  y por supuesto, a despedirnos con besitos.

Diccionario

Es un buen momento para agregar a nuestro diccionario unas cuantas palabras que agonizan y que quiero que, ya que no se utilizan mucho en la actualidad, salgan al ciberespacio y alguien las reconozca y las haga suyas. Esta vez toca con la E
Embirriagar: perder el color blanco alguna prenda, y adquirir otros colores poco limpios
Empelajarse: agarrarse en una pelea y sacudirse fuerte.
Encapirotarse: subirse a lo más alto, de un tejado, de una escalera, incluso de unos zapatos de tacón altísimo.
Esparavel: excesivamente delgado.
Esperengues: gestos exagerados ante una situación de desagrado, normalmente.
Expolicar: dejarle a uno sin blanca. Estoy expolicao
Es:  no me queda ni una perra gorda.
 

Escribir

No se es escritor hasta que no se pierde el miedo. Es una necesidad de decir lo que se ve y lo que se siente. El escritor ayuda siempre a alguien a descubrirse, a interpretar la condición humana. Cuando lees piensas: que bien han escrito lo que yo quería decir. Pero escribir es delatarte, es quedar expuesto al sol con el consiguiente peligro de secar tu piel hasta efectos irreversibles, y también es delatar a los demás, porque nadie como el escritor ve los trasfondos de los que le rodean, sus miserias, sus envidias,  sus mezquindades ¿sus virtudes? y aquello que hablado y comunicado a los demás sería un “hablar mal de otro”, escrito, en un libro es una obra de arte.
Eso es ser escritor: percibir lo más profundo de lo humano y no temer ponerlo en líneas.